martes, 2 de noviembre de 2010

Tocar, Mirar Y Sentir

 

Este es el nombre de una de las exposiciones que se están realizando en la Universidad Católica. Esta se basa en un concepto bastante interesante y más amplio de lo común, refiriéndose a la audiencia que abarca. Es una experiencia diferente y una forma nueva de apreciar el arte, además de ser una manera en la que las personas no videntes pueden disfrutarla y percibirla.

Se trata de una exhibición cuyo principal objetivo no es la observación de las obras sino la manipulación de las mismas. Todos los presentes puestos un antifaz recorren una por una las esculturas, estas personas deben usar sus manos para crearse una imagen de la figura ayudadas por un relato descriptivo de la representación dado por la guía.

Me pareció una experiencia bastante intensa por el hecho de que por un tiempo largo no se podía ver nada y te sentías perdido e indefenso, pero a la vez una poco usual y por eso llamativa. Es atractiva porque no es común y además nos pone en el puesto de aquellas personas que no ven el mundo como nosotros.


 

Tradición en los Cementerios


El 2 de noviembre de cada año se conmemora en Ecuador el Día de los Difuntos, una jornada  especial en la que las personas recuerdan y visitan a sus familiares o allegados fallecidos, en los cementerios. Alrededor de esta fecha y su significado existen diversas tradiciones, realizadas en diferentes partes del país y por culturas distintas.

La costumbre más conocida a nivel nacional es la de la colada morada y las guaguas de pan, pero evidentemente no es la única ni la más llamativa. Ciertas etnias de la cultura indígena tienen como tradición llevar comidas y bebidas al cementerio, al lugar mismo donde está su ser querido para compartirlas con él y el resto de personas allegadas que asistan.

En el cementerio de Calderón podemos observar aún en práctica estos hábitos, en los que vemos familias enteras sentadas alrededor de la tumba sirviéndose la conocida colada morada acompañada de guaguas de pan, la chicha de jora y por supuesto la uchucuta que es una sopa un poco espesa elaborada con granos como el maíz, fréjol, arveja, chocho, garbanzo y carne de res.

La comida no es lo único que podemos darnos cuenta que acompaña a los finados. Es también parte de la tradición que se cante y se brinde música a quien ya no está y para esto incluso se contratan tríos para que entonen ciertas canciones tradicionales y por supuesto aquellas que le gustaban a quien ya no está.

Fue una experiencia interesante y de la que estaba muy alejado hasta el día de hoy. Esta se convirtió en una manera de conocer más algunas culturas y con ello saber más de nuestras raices.